Homenaje a Francisco Checa Concha Marco Medina.

Texto de Rubén Quejigo

Francisco Checa Concha Marco Medina (Cobeta: 1922 - 2014)

El verano que descubrí el paraje donde está enclavada la ermita de Montesinos no sé lo que me impactó más, si el lugar en sí mismo o la persona que conocí y que con el paso del tiempo se convertiría en referente obligado de visita, verano tras verano.

Conocer a Francisco Checa fue como trasladarme a otra época, reconocer que era un hombre al que el paso del tiempo le había superado, pero no por ello se había quedado trasnochado en ciertos aspectos. Su forma de pensar, su sabiduría popular, de comunicar sus pensamientos y de cantar superaban y superan nuestras expectativas, nuestro horizonte racional de un siglo al que Francisco analizaba con una clarividencia meridiana y que por ello, algunos le consideraban un hombre “trascordado” (como él decía).

Francisco fue un inventor de palabras, un poeta incomprendido, un ávido lector, un músico y jotero infravalorado, un precursor del ecologismo, un indio (el primer indio, decía él) en su reserva. Sus “tracamendas” (otro término de Francisco) y su forma de expresarse no concordaban con su aspecto exterior. Era el paradigma de que lo más importante era el contenido y no el continente. Su memoria era prodigiosa pues a pesar de la gran cantidad de gente que pasaba por Montesinos siempre se acordaba de quién era, a qué pueblo pertenecía, cuál era mi empleo y de la tortilla de patatas que una vez compartimos.

Sus escritos, repartidos en miles de fotocopias, con esa letra apretujada - como queriendo guardar el calor de sus palabras y pensamientos – han permanecido en el subconsciente colectivo y personal de cada visitante. El último verano que lo vi (Agosto de 2013) ya no podía escribir. No por falta de ganas, sino porque su vista se apagaba poco a poco. A pesar de ello, me dictó estas palabras:

Misterios de dolor y vergüenza individual y universal: Por las inolvidables e inmortales cenizas de la Gran Mancha del Rodenal (Serranía del Ducado, Guadalajara - España - 16 de julio de 2005) han transcurrido ya más de 8 años a partir de aquella "bendita lamentable" fecha que conmemoramos (en estado de alerta frente a frente) opuestos contra los piratas productores y partidarios de las guerras sordas, guerras de intrigas, fuentes de muy famosos y desastrosos fuegos infernales organizados y propagados a nivel nacional e internacional desde tiempo inmemorial hasta esta misma fecha de agosto, buen misionero normal en campaña y en acción de gracias confirmadas en plena vanguardia del año 2013, que dice así: Guerras de intrigas, una especia de gamberrismo salvaje capitaneado y comercializado por señoritos salvajes, líderes, diosecillos herodianos excesivamente contaminantes y predominantes de cada país y de cada época...

Muy a propósito para evitar confusiones, hasta entre los mismos mares de confusión, he aquí, he ahí, he allá, la rústica letra y firma de un auténtico rústico chaval de la quinta edad que dice llamarse Francisco Checa Concha (un codio de 4ª generación nacido en Cobeta el 29 de agosto de 1922) y que todavía discurre y avanza en plena vanguardia por la salud de los cuerpos y las almas de todas las tribus y razas humanas de islas y continentes, bien confiadas y de confiar, en cada momento y lugar por obra y gracia de Dios misericordioso y omnipotente. Los ciudadanos humanos que hemos nacido y vivimos entorno y a fondo de la madre Tierra, parcela común del paraíso terrenal.

Francisco en Cobeta, el 17 del 8 del año 2013. Francisco Checa Concha

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